20 enero, 2026

Taller: Acompañamiento sistémico

    ¡Hola a todos! En mi camino por la maestría, acabo de terminar un taller súper enriquecedor en el INTEC: "Acompañamiento Pedagógico de Manera Sistémica". Fue una experiencia que me tocó hondo, porque no se trató solo de técnicas educativas, sino de cómo conectar de verdad con las personas en el mundo de la enseñanza. Aquí les dejo un resumen rápido y mi reflexión personal, acompañado de la foto del diploma que me gané (¡orgullosa de eso!).

    ¿De qué iba el taller?

    Empezamos con una dinámica simple pero poderosa: en parejas, uno contaba una experiencia docente en 30 segundos mientras el otro solo escuchaba sin juzgar. ¡Qué revelador! Aprendí que acompañar no es supervisar o corregir, sino estar presente y escuchar de corazón. El enfoque sistémico me abrió los ojos: el docente no es una isla, está rodeado de relaciones, contextos escolares y emociones que todo lo influyen.

Los cuatro pilares clave que nos enseñaron:

  1. Escucha activa: Escuchar con todo el ser, sin preparar respuestas.
  2. Empatía genuina: Ponerte en los zapatos del otro sin proyectar tus miedos.
  3. Confianza mutua: Construirla con transparencia y cumplimiento.
  4. Respeto profesional: Caminar al lado, no adelante.

    Compararon la supervisión tradicional (control, miedo al error) con el acompañamiento transformador (diálogo horizontal, crecimiento compartido). Analizamos casos reales como docentes agotados, conflictos con familias o resistencia al cambio, siempre con una mirada integral: no solo técnicas, sino humanidad.

    Hubo una rueda del bienestar docente para autoevaluarnos en cosas como energía, motivación y balance vida-trabajo. Hicimos rol plays para practicar cómo dar feedback reflexivo (descriptivo, específico, empático), y terminamos diseñando un micro plan institucional con metas humanas, acciones como mentorías e  indicadores de mejora.

Reflexión 

    Este taller me hizo darme cuenta de que, como educadora, no puedo ayudar a otros si no me cuido primero. Me sentí identificada con eso de "cuando mejora la persona, mejora el profesional, y florece la escuela". En mi vida, he vivido momentos de burnout enseñando, y ahora veo que el acompañamiento es clave para no perder la pasión. Salí comprometida a dejar atrás el juicio rápido y empezar a escuchar más profundamente en mis interacciones diarias. ¡Es un cambio que quiero aplicar ya en mi práctica!

    Aquí va la foto del diploma:




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